En este
nuestro querido país, en el que, sin duda, la cultura ha propiciado importantes
valores en las personas, también se han instalado grandes áreas de mejora en las personas, entre ellas la miopía, la
opinión sin conocimiento real y la queja permanente.
Últimamente la gran mayoría de las personas estamos consternados por
el hecho de que algunas personas, causantes de grandes sufrimientos, no hayan
quedado internados en los centros penitenciarios el tiempo que “nos parecía
justo” y “hayan salido a la calle o vayan a hacerlo de manera inmediata”. La
manifestación de ayer fue la última muestra pública.
Siempre
me gusta hablar con algún conocimiento de causa y, por tanto, he querido
informarme un poquito más sobre lo que ha dictado Estrasburgo. En esta línea he
podido ver que en el caso que les ocupaba, La aplicación de la Doctrina Parot a
Inés del Río no se ajustaba a derecho porque atentaba contra los Artículos 5 y
7 del Convenio Europeo de los Derechos
Humanos. Si me voy a dicho convenio y me fijo en el Artículo 7, dice,
literalmente, lo siguiente:
Artículo 7: No hay
pena sin ley
1. Nadie podrá ser condenado por una acción o
una omisión que, en el momento en que fue cometida, no constituía una
infracción según el derecho nacional o internacional. Asimismo, no podrá ser
impuesta una pena más grave que la aplicable en el momento en que la infracción
fue cometida.
Es decir,
por mucho que nos fastidie en algunos casos, (pensemos qué sucedería si, de
repente, alguien pusiese una ley que nos llevase a la cárcel por algo que
hicimos y que en su momento no implicaba pena de prisión), las leyes sobre privación de libertad no pueden ser aplicadas de
manera retroactiva y… ¡esa es la ley!
Así pues, y a nivel simplemente de recordatorio
me gustaría apuntar algunas cosas:
- · La ley no es lo mismo que “la justicia moral”
- “ La Justicia moral” o esa a la que todos apelamos para decir que algunos delincuentes no deben regresar a la Sociedad Libre, se basa (copio de Internet) en un consenso amplio de los individuos de una sociedad sobre lo bueno y lo malo y otros aspectos prácticos de cómo deben organizarse las relaciones entre personas. Se supone que en toda sociedad humanan, la mayoría de sus miembros tienen una concepción de lo justo y se considera una virtud social el actuar de acuerdo con esa concepción. Es, por tanto, un concepto relativo aunque mayoritariamente aceptado.
- La Ley, sin embargo, es un código diseñado para marcar los derechos y deberes de los miembros de una determinada Sociedad, implicando diferentes castigos si no se cumple. Es obvio que Ley y “Justicia” deberían coincidir, pero no siempre es así
·
Los tribunales aplican las Leyes y es lo que deben hacer,
independientemente de que “sean justas o no” ya que, en un País democrático
como el nuestro, o como la CEE, “Las leyes han sido refrendadas por el pueblo
soberano”
·
Son los Parlamentos, representantes
de la voluntad popular, los que hacen las Leyes, por tanto es a ellos, a los Políticos, a los
que se ha de exigir que hagan leyes que nos resulten “justas”
·
Por mucho que nos quejemos la
responsabilidad es nuestra ya que los parlamentos los hemos elegido cada uno de nosotros y hemos
aceptado las reglas del juego democráticas.
¿Cuál
es el problema, entonces? Pues… que como decía al principio, nos encanta quejarnos pero, a la hora de “hacer”….
¿Cuántos
votamos?
¿Cuántos
nos leemos en profundidad los programas de los diferentes partidos antes de
votar?
¿Cuántos
denunciamos el incumplimiento de los programas? (difícilmente podremos hacerlo,
si no los hemos leído)
¿Cuántos
exigimos que “la Oposición”, además de “oponerse” y buscar sólo aquello que
puede “quitar votos a la competencia” haga una verdadera labor de control?
…..
Desde luego está bien manifestarse contra aquello que nos repulsa pero…
no olvidemos que, por acción u omisión Las leyes las hemos hecho y validado nosotros (nuestros
representantes) y que “La Justicia”
(entendida como el poder Judicial) “es, y debe ser, ciega” y hace lo que debe hacer, es decir, aplicar la Ley de la manera más
estricta posible.
A lo
mejor, en el futuro podríamos “quejarnos menos y hacer más” es decir, votar y ser
un poco más cuidadosos a la hora de emitir nuestro voto y, a la hora de
quejarnos, saber por qué lo hacemos y tomar medidas.
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