viernes, 20 de febrero de 2015

50 sombras y... ¡cuanta idiotez!

He de reconocer que no puedo hablar con mucha autoridad sobre el tema ya que no me he leído los famosos libros y dudo te hubiese ido a ver la película si no fuese por las circunstancias que se dieron. 

No es el tipo de literatura que me apasiona y, cuando voy al cine, prefiero ver otro tipo de película pero era un día especial y habíamos quedado con una amiga que, a su vez, había quedado con otras para ver la mencionada película. He de reconocer que me agarraron por mi punto más débil ya que me dijeron que el objetivo era ir a cenar después y hacer una tertulia para ver qué nos había parecido, así que acepté.

Fuimos al cine y he de decir que la película me pareció más bien del montón salvo por algunos detalles de psicología que probablemente se han escapado a la mayoría de los espectadores. No tengo nada más que pensar, para ello, en cuando dicen lo inadecuado de la elección de los actores que a mí, repito, sin haber leído el libro y mirando sólo desde el punto de vista psicológico, me parece perfecta.

El comienzo me pareció una “pastelada” similar a otras tantas “Hollywoodadas” y, después el desarrollo, me pareció una mezcla facilona entre “Pretty Woman” y una versión muy descafeinada de “Historia de O” pero poco más. ¡Mucho ruido para pocas nueces!

La Tertulia estuvo interesante aunque la verdad es que se incluyó bastante entre las pizzas primero y los tequilas de chocolate después. La sorpresa vino cuando, después, empecé a leer críticas y comentarios de todas aquellas personas que miran por las cosas que “deben de ser” y “nos cuidan” sobre “las pavorosas agresiones a las que nos someten los medios”.

Como digo no puedo hablar con mucho conocimiento ya que ni he leído los libros ni pienso hacerlo así que sólo me puedo referir a la película en sí.

En cuanto al tema sexual, que parece que es el que tanta polvareda está levantando, decir que lo único que vi fueron unas relaciones libres y consentidas entre dos adultos que, en libertad y sin presión de ningún tipo, hacían lo que deseaban. Igualmente, con absoluta libertad establecían una reglas claras para dejar de hacerlo. No pude apreciar que nadie forzase a nada a nadie en cuanto al sexo se refiere. Si los inquisidores quieren hacer de la libertad un tema de pecado mortal ya es otro tema del que no voy a hablar aquí.

Y es que si los protagonistas deciden tener el sexo “clásico” del misionero, darse por culo (¡Dios mío, alguien me anatemizará por esto!) manosearse y masturbarse el uno al otro o darse latigazos creo que simplemente les incumbe a ellos siempre que como digo se haga con el conocimiento respeto y libertad. De hecho la película termina cuando uno de los miembros de la pareja decide no seguir soportando esas prácticas. Que haya detrás patologías psicológicas de uno o de otro creo que es otra cuestión y a nadie he oído nunca quejarse por películas en las que aparecen bastante más explícitas y en cantidad que en ésta (¡claro que no es en asuntos sexuales!).

Bien es verdad que una vez que se desata la polémica sí que he de reconocer que hay escenas absolutamente inaceptables; no recuerdo muchas pero algunas gritan violentamente, por ejemplo… ¿Cómo es posible que el señor Grey suba a Ana en un helicóptero sin informarla de donde la lleva y, por tanto, y dado el medio de transporte, sin capacidad para abandonarlo libremente cuando quiera?

Y… ¿Qué me decís cuando, sin pedirle opinión y sin más ni más, decide vender su coche y regalarla el que a él le parece bien? ¡desde luego una verdadera escena de abuso! ¡Estoy de acuerdo, me pareció muy fuerte! ¡Aunque más fuerte aún me parece que nadie se queje de esas escenas!!!

Y ya que estamos, “rizaremos el rizo”: Llegamos al cine unos minutos antes de que empezase la película así que nos obsequiaron con unos cuantas muestras de los próximos estrenos: Secuestros, asesinatos a mansalva, hostias (quien se vaya a escandalizar que mire antes el diccionario, por favor)  a diestro y siniestro de las más variadas maneras, tiros, carreras suicidas de coches…

Y yo me pregunto… ¿eso si es correcto? ¿nadie se queja de todo ello? ¿nuestros “pobres hijos adolescentes” no reciben “mal ejemplo” de todas estas cosas”? ¿Dónde están ahora los “moralistas y salvadores”?


A lo mejor resulta que es que, como en el gobierno, ¡sólo tenemos la sociedad que nos merecemos!

sábado, 7 de febrero de 2015

La manipulación permanente, el cambio necesario y la miopía generalizada, y el egoísmo en la clase política actual frente al espíritu de servicio

La manipulación permanente:

Ya Aristóteles tenía claro que la Democracia es “la menos mala de las formas de gobierno” y eso que la democracia griega de entonces poco tenía que ver con lo que ahora entendemos como tal.

Nuestra democracia hace que todos, con los mismos derechos, tengamos, entre otros, el de opinar sobre aquello que no tenemos ni la más remota idea, sin tener ninguna obligación de formarnos y documentarnos para tener algo de criterio sobre aquello que vamos a decidir. Es como si para planificar mis vacaciones y saber si mejor me voy a China, India, Jordania, Cañón del Colorado o Fiordos noruegos (por poner unos ejemplos“sencillitos”) le pidiese opinión a mi tío Julio, ese que nunca salió del pueblo y que sólo miraba la TV para ver el futbol, y, finalmente, tuviese que dajar la decisión en sus manos.

Sin formación específica sobre lo que se opina (y, lo que es peor, sobre lo que decide,) y sin ningunas ganas de documentarse con un mínimo de rigurosidad, e inmersos en la cultura “del periódico deportivo” y “de la TV basura del reality” el gobierno queda en manos de aquellos que saben gritar más fuerte y decir mejor “lo que se quiere escuchar” que, lamentablemente, casi nunca coincide con “lo que se debe hacer”

Llevamos ya demasiados años con una falta absoluta de Estadistas. Personas que, por encima de cualquier ideología e interés personal o de partido, piensen y actúen en beneficio del Estado.
 
Llevamos muchos años en los que el único discurso que se percibe desde cualquier lado de la política es “lo mal que lo hacen los demás”

Este permanente “todo está mal” bombardeado de un lado hacia el otro como una interminable partida de ping pong lo único que consigue es abonar el malestar, un malestar tremendamente fecundo para los ”vendedores de promesas falsas”, salvapatrias y bocazas que saben perfectamente los pingües beneficios que pueden obtener cuando siembran sus mensajes en el caldo de cultivo de un electorado con las características que ya hemos expuesto más arriba.

Los principales partidos políticos (y los no tan principales) no se aburren de espolvorear a los cuatro vientos las mierdas y miserias de los demás tratando de justificar lo injustificable en sus propias casas… Cuando Gobernaba el Sr. González el mensaje recurrente no era lo que se haría sino aquél famoso “váyase, Sr. González” Cuando gobernó el Sr. Aznar no parece que hubiese éxitos económicos y unas cifras de paro que nunca se han vuelto a ver. Cuando llegó el Sr. Zapatero (sorprendido en el gobierno por la desastrosa gestión de una campaña que tenían ganada sus oponentes) y llegó la crisis internacional no hubo un ápice de colaboración para tratar de afrontarla con el menor daño posible, ya que… ¡ya se sabe! Si a ellos les va mal… ¡ganaré yo!...

Cuando ahora las políticas (no voy a caer en la tentación de calificarlas) implantadas por el Sr. Rajoy nos permiten  atisbar un rayito de esperanza… ¡No hay éxitos! ¡Todo sigue fatal!!!

(De todas maneras aún me sigo preguntando, por apelar sólo a “lo más reciente” y sin ningún interés partidista por qué el Sr. Rajoy, cuando ganó las elecciones, en lugar de decir “me faltaba información y, por tanto no podré cumplir mis promesas electorales, así que dimitiré y convocaré unas nuevas elecciones con un programa que diga exactamente lo que haré” optó por “ahora que estoy aquí haré lo que me de la real gana, aunque nada tenga que ver con lo que prometí, y echaré la culpa a “la herencia”, esa herencia que el ayudó a crear torpedeando cualquier posible iniciativa… y no es que no reconozca que, tras ayudarnos a caer, no haya hecho lo posible –quizás lo único posible - “por ayudarnos a levantarnos”)

¡Un poco de seriedad, por favor!

¡¡En la cultura en la que estamos inmersos destruir es mucho más rentable, políticamente, que construir!! ¡Y así nos va! Porque el resultado es obvio: ¡La inevitable generalización! ¡Todo es una gran mierda! ¡Una gran mentira! “todos los políticos son unos corruptos”…

Y no, ni todo está mal, ni todos los políticos son unos corruptos ni todos los jóvenes son unos borrachos… definitivamente ¡NO!

***   ***   ***

El cambio necesario y la miopía generalizada

Es más que obvio que el rumbo que llevamos no es el mejor; es obvio que hace falta un cambio importante; es obvio que los que nos han estado manipulando no pueden ser los que piloten ese cambio, pero también es obvio que no se puede “cambiar por cambiar”, sin mirar hacia dónde se cambia porque… a lo peor… por aquello de cambiar con los ojos cerrados… ¡ nos caemos a un precipicio!

Y es que los que más chillan…a veces nos guían a donde a ellos les interesa que no tiene por qué ser a donde nos interesa a nosotros. ¿saben de dónde viene la expresión “cantos de sirena”? Pues léanse “La Odisea” o, al menos, búsquenlo en Google, que seguro que está y será más sencillo.

Hay que cambiar, sí, hacia un sistema más ético y honesto, hacia un sistema de “personas de Estado” y no “partidistas rastreros” ni "bocazas y salvapatrias" hacia un sistema en el que, aún conviviendo las ideas, se vaya a la colaboración en lo obvio y no a la destrucción por sistema, en el que todo el mundo se alegre de los éxitos en lugar de los fracasos, en el que se aporten posibles soluciones concretas a los problemas en lugar de, simplemente, enunciarlos y magnificarlos aportando tan sólo un “hay que…” inconcreto y oportunista… o soluciones que suenan muy bien a los ilusos pero son imposibles de llevar a la práctica.

Hay que cambiar actuando a corto pero pensando a largo. La miopía nunca ha llevado a nadie a buen puerto con la velocidad necesaria y si que ha dado infinidad de “alegrías a corto” con “desastres a largo”

Cambiemos, si pero… ¿quién liderará el cambio?

***   ***   ***

Egoismo en la clase política frente al espíritu de servicio

Tenemos instalada una clase política “profesional” empeñados en mantenerse en sus sillones como sea y estamos amenazados por una nueva avalancha de oportunistas ansiosos de instalarse ellos sin más.

Cómo me acuerdo de “El buen Visir Iznogud” empeñado en “ser Califa en lugar del Califa” o de “La rebelión en la granja” de Orwell, el mismo autor que “Gran Hermano”, no, no ese “Gran Hermano” tan popular, sino el que vamos caminando sin remedio casi sin darnos cuenta y sin quejarnos.

(independientemente de los miles de cámaras de tv que me vigilan por doquier se me ponen los pelos de punta cada vez que tengo que meter la matrícula de mi coche en el parquímetro, poner mi tarjeta “sin contacto” para acceder a los medios de transporte o “aceptar los cookies” en la páginas web, pero ya hablaremos de eso en otro lugar)

En fin, que me desvío del tema…

Señores políticos de unos y otros partido “clásico”. ¡tienen una tremenda responsabilidad y una importante tarea por hacer para ayudar a que no caigamos al precipicio! Seguro que ya la saben… pero se la voy a decir porque me temo que tienen las gafas empañadas de codicia y no son capaces de ver la falsa esperanza de su ansia de permanecer en el poder:
  1. Identifiquen en sus partidos (o fuera) profesionales bien preparados y honestos con energía y ganas de trabajar por la Nación (o “Las Naciones”, como quieran)
  2. Por supuesto… ¡No les hagan el favor de identificarse con ellos! Sino que denles libertad para aportar ideas nuevas
  3. Ayúdenles a comunicarlas y poder darse a conocer
  4. Dejen de "echar mierda" a sus oponentes políticos y esfuércense en explicar soluciones lógicas y entendibles dejándose de "hay que´s"
  5. Y, sin duda lo más complicado… ¡Vayanse! ¡Desaparezcan  de una p… vez sin hacer ruido y sin volver a aparecer nada más que en los libros de historia! 
Es posible que así, y sólo así, pudiéramos tener ciertas esperanzas de que las cosas tendiesen a ir bien

Y ahora… ¿mi opinión?

¡Mejor me la callo! Aunque no dejo de tener esperanzas por mínimas que sean…

¡Que Dios nos coja confesados! (o, a mis años, el futuro con el pasaporte preparado y un lugar perdido en medio de ninguna parte para descansar en paz con los mínimos ahorros que, de momento, aún no nos han expoliado)

Punto y seguido

Hace mucho tiempo (más de un año) que tengo abandonado este Blog que con tanta ilusión comencé, y no es “por falta de inspiración” ya que acontecimientos diarios no faltan como para estar todo el día alimentándolo y, aún, faltar tiempo, sino más bien por la, a veces insana, necesidad de “hacerlo bonito”, es decir, no sólo dejar fluir mis ideas al teclado a través de mis dedos sino, una vez hecho, corregirlo, darle formato, buscar fotos… 

He de reconocer que escribir o, mejor, volcar mis reflexiones, me apasiona y, así, tengo la carpeta del ordenador de “En curso” atiborrada de temas acabados pero inconclusos, sin embargo eso de “revisar y formatear” uffff

Sobre ello, encima, se suma aquello de que “una vez fallado… fallado para siempre” es decir, eso de que tras un firme propósito el primer error sirve de escusa para el abandono y, ya se sabe, por mucho que predique lo contrario… ¡Señor, Señor!

En fin, que creo que dado como van las cosas no me quedaré tranquilo si no “retomo” y escribo (procuraré en ciertos caso no "vomitar") lo que siento y pienso; que me daré permiso para “hacerlo regular” y que, si no sigo una determinada cadencia pues… ¡No pasa nada! ¿no?

Pasadas estas reflexiones voy a ver si me pongo a lo que ahora mismo tengo en la cabeza...


¡Con su permiso!

miércoles, 1 de enero de 2014

¿Y eso del "año nuevo"?

Hemos pasado una hoja del calendario o, mejor aún hemos cambiado de agenda o de almanaque…. ¿y?...

¿En qué se diferencia realmente un 1 de Enero de un 27 de Marzo? No, no me estoy refiriendo a que sea o no “Fiesta” sino… ¿qué hace diferente el paso de un día al otro? ¿Qué “magia” hay en cambiar de año?

Ahora que las agendas son electrónicas es mucho más sencillo de ver ya que, realmente, nada cambia. El 1 de Enero pasa a continuación del 31 de Diciembre exactamente igual que el 4 después del 3…

¿Qué hay de especial para el médico que atiende una urgencia? ¿para la mujer que está pariendo? ¿para el niño que agoniza? ¿para la tripulación de un vuelo que hace tu trayecto como otro día más?...

Ni siquiera, a nivel “cósmico” puede decirse que haya nada diferente más allá de los convencionalismos. Al menos, los equinoccios y solsticios sí que representan algo especial pero… ¿el paso del 31 de Diciembre al 1 de Enero?...

Si hay algo “especial” y es tanto a nivel fiscal como psicológico. En eso si que parece como si el final del 31 de Diciembre chocase contra un muro y todo cambiase.

Si compras o vendes algo el 31 de Diciembre, a nivel fiscal no es lo mismo que si lo haces el 1 de Enero… ¡Milagro!

Igualmente a nivel psicológico parece que esa es “la barrera de los cambios” El 1 de Enero es esa fecha mágica que todos esperamos para, al fin, cambiar o emprender algo nuevo: adelgazar, ir al gimnasio, aprender un idioma, dejar de fumar… ¡Propósitos!.....¡Y fracasos!

Sí, porque es cierto que alguna persona el día 1 de Enero emprende ese cambio y, a largo plazo, lo consigue pero… ¿en qué porcentaje? ¿Cuántos son los que llegan a la meta y cuantos se quedan en el camino? No entremos en estadísticas pero… ¿cuál es tu caso? ¿Cuánto han durado habitualmente “tus buenos propósitos? ¿cuántos han llegado, siquiera, a Febrero?...

Muchas personas consiguen cambios importantes a lo largo de su vida pero… muy pocos de ellos han comenzado el 1 de Enero. ¿por qué? ¡Precisamente por ser “una fecha tan simbólica” tan especial!

El día, el momento de comenzar un cambio es AHORA (y no porque sea, precisamente 1 de Enero) justo cuando estamos convencidos de que ese cambio será bueno para nosotros y decidimos fehacientemente emprender el camino para conseguirlo; a partir de ahí, como buenos seres humanos que somos, que no dioses, nos equivocaremos, tropezaremos, fracasaremos, con toda probabilidad varias veces. Si quiero adelgazar, me saltaré la dieta, si quiero aprender un idioma, dejaré de estudiar unos días… y… ¿Qué hacer?

La única clave, que aprendemos desde niños, es, tras caernos, volver a levantarnos. ¿cuándo? Pues eso, justo después de caerse y, en su caso, dejar de llorar por el dolor. Eso es lo que hacemos de niños y, por eso, no encontramos por la calle personas andando a gatas. Caerse y levantarse, volverse a caer y volverse a levantar, sin pausa, sin pensar en “cual es el mejor momento”, sólo en levantarse y volver a intentarlo, hasta conseguirlo.

Igualmente, cuando decido emprender un cambio, independientemente de la fecha, me comprometo a volver a ponerme en el camino cada vez que me aparte, me doy cuenta de que puedo fracasar y de que eso es parte de mi esencia humana, sé que me caeré pero me comprometo a levantarme en cuanto caiga. No importa la hora, no importa la fecha… ¡sólo el momento!

¿Qué sucede cuando paso un buen periodo de tiempo diciendo “el próximo año, el próximo 1 de Enero conseguiré…."

El 1 de Enero, por supuesto, a las 00:01, totalmente convencido hago (o no hago) aquello que me he propuesto y… el tiempo, inevitablemente, avanzará y… casi inevitablemente… ¡Fracasaré!

¿Me daré cuenta de que es normal? ¿me volveré a poner en el camino?... en la mayoría de los casos ¡NO!, no porque no es 1 de Enero, no porque “ya no es ese momento tan simbólico”… ¡Todo queda en buenos propósitos y en sensación de fracaso! Y, así, año tras año y fracaso tan fracaso…

¿Qué hacer entonces?

Ufffff ¡tantas cosas!

Lo fundamental darnos cuenta de que no hay fechas “para ser felices” o felicitar, “para tener buenos deseos” “para la paz” “para acordarse de los seres queridos”… ¡para empezar a cambiar! Darnos cuenta de que el momento es, siempre, AHORA.

No esperemos a las Navidades para desear felicidad

No esperemos al año nuevo para desear prosperidad y para los buenos propósitos

No abandonemos “porque ya no es la fecha”…

Cada día puede ser Navidad para amar a los seres queridos

Cada día puede ser año nuevo para empezar a cambiar…

Y así, hoy, día 1 de Enero sólo puedo desearte… ¡Feliz día nuevo!


¡Toma el control!

lunes, 28 de octubre de 2013

Quejas y miopía



En este nuestro querido país, en el que, sin duda, la cultura ha propiciado importantes valores en las personas, también se han instalado grandes áreas de mejora en las personas, entre ellas la miopía, la opinión sin conocimiento real y la queja permanente.


Últimamente la gran mayoría de las personas estamos consternados por el hecho de que algunas personas, causantes de grandes sufrimientos, no hayan quedado internados en los centros penitenciarios el tiempo que “nos parecía justo” y “hayan salido a la calle o vayan a hacerlo de manera inmediata”. La manifestación de ayer fue la última muestra pública.

Siempre me gusta hablar con algún conocimiento de causa y, por tanto, he querido informarme un poquito más sobre lo que ha dictado Estrasburgo. En esta línea he podido ver que en el caso que les ocupaba, La aplicación de la Doctrina Parot a Inés del Río no se ajustaba a derecho porque atentaba contra los Artículos 5 y 7 del Convenio Europeo de los Derechos Humanos. Si me voy a dicho convenio y me fijo en el Artículo 7, dice, literalmente, lo siguiente:

Artículo 7: No hay pena sin ley
1. Nadie podrá ser condenado por una acción o una omisión que, en el momento en que fue cometida, no constituía una infracción según el derecho nacional o internacional. Asimismo, no podrá ser impuesta una pena más grave que la aplicable en el momento en que la infracción fue cometida.

Es decir, por mucho que nos fastidie en algunos casos, (pensemos qué sucedería si, de repente, alguien pusiese una ley que nos llevase a la cárcel por algo que hicimos y que en su momento no implicaba pena de prisión), las leyes sobre privación de libertad no pueden ser aplicadas de manera retroactiva y… ¡esa es la ley!

Así  pues, y a nivel simplemente de recordatorio me gustaría apuntar algunas cosas:
  • ·         La ley no es lo mismo que “la justicia moral”  

lunes, 30 de septiembre de 2013

¡Hombrecillos"

Sin duda una de las grandes riquezas del Ser Humano es la extrema variabilidad de los seres que forman el grupo, un grupo en el que se pueden encontrar especímenes de casi cualquier categoría.

Me alegra el alma ver que, entre este universo de personas y personalidades ha habido a lo largo de la historia y hay hoy, sin duda, “Grandes Seres Humanos” que, a lo largo de su vida, han conseguido que la vida de los demás haya mejorado y, de alguna manera, han colaborado a que otras personas hayan podido tener los elementos para ser un poquito más felices. No voy a caer en la tentación de ponerme a enumerar pero, a poco que cerremos los ojos y nos pongamos a pensar, a todos se nos ocurrirán montones de nombres de manera casi inmediata.

La primera cosa a remarcar en esta reflexión es que, evidentemente, si pusiésemos en común esos nombres habría algunos que no se nos habrían ocurrido a algunos y, otros, en los que coincidiríamos casi todos. 

Tampoco entraré en el por qué de esta situación, pero si quiero entrar en que, además de esos nombres hay muchos más, millones, de personas anónimas, o reconocidas sólo en sus círculos más cercanos física o temporalmente, que, sin duda, también podrían incluirse en el grupo y que, lamentablemente (y luego veremos el porqué de este adverbio) quedaron en el anonimato.

Frente a estos Seres Humanos que colaboran o han colaborado a que todos pensemos que “la vida puede ser estupenda” y que “hay personas que realmente nos alegran el alma” han convivido y conviven depredadores, “almas negras” “Hombrecillos” (o “mujercillas”, ahorradme tener que estar con estas mandangas a cada momento, os aseguro que creo firmemente en la igualdad de todo ser humano –masculino- o persona –femenino- ) cuyo objetivo no es aportar, sino “recoger”.

“Elementos” (no se si ensuciar el género “Ser Humano” encuadrándoles en él) que guiados por puro egoísmo o por psicopatologías de todo tipo se dedican a crear sufrimiento en los demás con el único propósito de engordar su ego o su cartera.

Lo triste (Y recojo aquí el “lamentablemente” anterior)  es que estos “elementos” son más fáciles de recordar que los del primer grupo (es tremendo que se recuerde más “el daño” que “el bien”) y, más allá de que muchos de ellos, incluso han pasado a la historia como “Grandes Conquistadores” y calificativos similares, unos pocos de “éstos” hacen que nos olvidemos de los muchos “aquéllos” y que frente al “la vida puede ser estupenda” lleguemos a pensar con más frecuencia que “este mundo es una gran M….”

Si cerramos los ojos seguro que se nos ocurren también muchos nombres “negros” (y… ¡por favor! No, no me estoy refiriendo a razas!!!) del pasado…

Tengo otras reflexiones en marcha en las que profundizaré en estos y otros aspectos y que iré publicando poco a poco pero, hoy en especial, tras sufrir las noticias mañaneras (que escucho en la ducha para poder quitarme la porquería según me cae encima) pienso en algunos que, amparados en esos intereses particulares, son capaces de mover a las masas y, tras generar euforias, claramente patológicas a corto plazo, y afiliar fanáticos en sus causas, producen frustración, dolor y sufrimiento a medio y largo plazo.

Hoy, en las noticias, como desde hace tiempo, también nos obsequian con algunos de esos nombres de “prohombres” en Italia, en esta “piel de toro”, y en tantos lugares…. “Hombrecillos” que hoy mismo están regando y abonando su cosecha de sufrimiento, “hombrecillos” que amparados en “causas” resguardan sus intereses privados… “hombrecillos” que probablemente pasarán a la historia mientras que sus múltiples víctimas de todo tipo quedarán en el anonimato…

A lo mejor, el día que aprendamos a no quedarnos con lo primero que nos dice y suena bien, cuando aprendamos a distinguir los rebuznos de las palabras, cuando “aprendamos de verdad a ser seres racionales” las cosas podrán empezar a cambiar y cada vez habrá más personas del primer grupo y menos “hombrecillos” y, por tanto, “elementos” del segundo.

Al final la historia la escribimos entre todos


¡No perdamos la esperanza!

domingo, 8 de septiembre de 2013

Lecciones Olímpicas



Estamos inevitablemente, como siempre sucede, en “El día después”, Un “día después” en el que, en lugar del “Hemos ganado” ha habido que pasar al “Madrid ha Perdido” por no poner otras muchas afirmaciones.

Al igual que toda decisión implica una renuncia, toda participación implica el riesgo de “no ser los ganadores” (o “perder” que no es exactamente lo mismo, con una importante serie de matices por medio).

Era tal la “seguridad en la victoria” que se había transmitido por todos los medios, que el resultado final ha sido percibido por muchos como “un robo” o “una traición” Al parece, un importante deportista español (al que, por otro lado, admiro y respeto enormemente) dijo algo así como que Ha faltado sensibilidad hacia nuestro país… es injusto que haya ocurrido después de tantos años intentando lograr el respaldo del Olimpismo internacional”  Está claro, querido amigo, y tú, mejor que nadie, lo sabes: INTENTAR NO ES SINÓNIMO DE CONSEGUIR.

Hubo quien afinó algo más el tiro: “Este es un juego político de alto nivel, con intereses internacionales, con dinero, con equilibrios. No siempre limpio. Y está claro que a eso nosotros no sabemos jugar bien” ¡Interesante reflexión! Que espero lleve enseñanza. La voluntad y el entusiasmo son, sin duda, ingredientes importantes para el éxito pero, obviamente, no suficientes.  ¿Seremos capaces de aprender para el futuro?

Este concurso no deja de ser “Un proceso de Venta”, la venta de una idea, de una ilusión, de unos resultados (a todos los niveles: personales, políticos, nacionales, internacionales, institucionales….) Una venta en la que, como en cualquier otra, se requiere maestría para poder ser cerrada con éxito

En la infinidad de cursos de técnicas de venta que he dado en mi vida a todos los niveles de la empresa (dirigir tiene un importante componente de “Venta de ideas”) siempre he procurado dejar claro lo siguiente: “Vender implica conocer a la perfección las necesidades de nuestro cliente a todos los niveles y, después, realizar una excelente argumentación para demostrarle que podemos resolverlas, comparativamente, mejor que nadie”

Leo en la edición electrónica de un diario nacional:  “…se insistió en que Madrid y España necesitaban los Juegos, cuando lo que le interesa al COI es qué pueden ofrecer los países al Olimpismo, no al revés” No se si es cierto pero… ¡es una clara muestra de lo que digo!

Insistimos una vez y otra en presentar “proyectos técnicamente imbatibles” en “ser los mejores” (los mejores…. ¿respecto a qué? ¿a qué “necesidad” de quienes han de elegir?) Otra clara muestra es el siguiente comentario aparecido en otro medio:”… acudía con las mejores calificaciones en los informes técnicos, por lo que el COI debería explicar para qué exige tantas condiciones a las aspirantes, si luego los exámenes apenas tienen vinculación con el resultado. En 2012 y 2016, vencieron Londres y Río de Janeiro, ambas con peores notas que Madrid. La conclusión es que son otras sensibilidades las que apartan a la capital de España de la carrera, con o sin crisis, con o sin dopaje”. ¿Debería “explicarse el COI” o deberíamos aprender nosotros de una vez?

Al parecer seguimos sin saber progresar en esa “etapa de detección de necesidades” y así, abordamos unas brillantes “etapas de argumentación” incapaces de “tratar las objeciones, manifiestas u ocultas” de nuestros clientes. Quizás deberíamos tener “mejores vendedores”, “vendedores realmente profesionales” Imagino que “anécdotas” como que el que una persona del máximo nivel domine tan poco el idioma de negociación y sea tan prepotente como para rechazar los medios técnicos necesarios para asegurarse de hacerlo, “saliendo por peteneras” en medio del proceso, no ayuda demasiado.

O, a lo peor, lo que tenemos que hacer es asumir nuestra incapacidad de aprender y hacer que sean otros los que cambien de acuerdo con nuestros deseos y, así, si seguimos leyendo, hacer caso a lo que parecía ser una solución común:  “…Varios asistentes coincidieron en que la lección que habría que dar al COI es no presentarse hasta que la organización se reformara y fuera más transparente”.

No voy a seguir con este tema, pues si que quiero avanzar en conclusiones más importantes; sin embargo no puedo dejar pasar “perlas” como las siguientes:

·         "…En el Comité Olímpico Internacional hace falta una reforma y que se vote a mano alzada. Esto no se arreglará hasta que los que voten tengan que decir a quién han votado y por qué", afirmó un importante empresario español” Lo dicho, que cambien ellos… aunque no dejo de preguntarme…¿ el comentario habría sido diferente si se hubiese elegido la candidatura de Madrid? 

·         "Madrid no ha perdido limpiamente, hay gente que se sabe mover mejor que nosotros con los miembros del COI"  pues… que digo que… ¡a ver si aprendemos de una vez! ¿no?

·         "Estoy segura de que ha habido seguidores de Tokio que han preferido votar a Estambul en primera vuelta para quitarse de en medio a Madrid, que es la que más temían" Amigos míos, a eso se le llama ESTRATEGIA “asignatura” que se supone que debe dominar a la perfección cualquier responsable de dirigir algo, sea lo que sea

·         "Esta gente elegida no se se sabe cómo no puede humillar de esta forma a jefes de Estado y de Gobierno como Rajoy o el turco Erdogan, que han sido elegidos democráticamente" "El COI es feudal y los japoneses han comprado los Juegos, porque Madrid era objetivamente la mejor" … Aquí he de reconocer que me quedo sin palabras…

***   ***   ***

Vamos a otros comentarios que, sin duda, me parecen de especial importancia. Por no extenderme, los agrupo:

·         “… Rajoy confiaba en usar un posible éxito para recuperar el ambiente político y económico español”
·          “… se había generado una “grandísima ilusión que no ha podido llegar a buen puerto””.
·          “… la alta política española se había tomado este tercer intento de Madrid como un posible salvavidas para darle la vuelta al ambiente político, social y económico en España”.

Uffffff ¡Menuda declaración de impotencia! Una vez más parece que “el milagro ha de llegar de fuera” (aunque pueda parecer que, a veces, también “desde fuera” “nos ayudan a caer”, pensamiento que tiene sus matices) pero… ¿es realmente así? ¿Cuántas muestras no hay en nuestra historia reciente de que (dejando aparte corrupciones y otras “perversiones” que merecen otro tratamiento) las “ayudas” lejos de ser “un impulso”, una fuente de inversión para poner en marcha estrategias de futuro… simplemente han sido un “gasto” y una vía de “despilfarro” para unos cuantos? ¿qué habría pasado en el 2021 si Madrid hubiese sido Ciudad Olímpica? ¿habríamos aprendido?

Creo, más bien, que deberíamos tomar muy en serio y agarrarnos a una frase de D. Felipe que me gustaría resaltar: “Un proyecto de esta envergadura ha unido a los españoles. Es una lección”

Las personas que integramos La Nación Española somos, lamentablemente, muy manipulables y eso los políticos lo saben de maravilla, desde para hacernos vivir en una “falsa democracia” (dejaremos esto para otro momento) hasta para fomentar y alentar todo tipo de enfrentamientos y separatismos que a pocos benefician (aún tengo clavado el “su tarjeta sanitaria de Madrid no sirve en la Comunidad de Valencia” que me dijeron cuando dejé a mis padres en una residencia de esa comunidad para que disfrutasen de quince días de playa).

Vuelvo a mencionar a D. Felipe : “Un proyecto de esta envergadura ha unido a los españoles. Es una lección”

España es una Nación muy, pero que muy rica en muchísimas cosas, entre ellas la “cabezonería” de sus personas para “entregarse” a una misión de manera casi ciega (sea la que sea, lamentablemente) hasta conseguirlo o “morir en el intento”. No tengo más remedio que adherirme a otra de las frases publicadas en los medios: “Los españoles han demostrado que tienen capacidad de superación y que se crecen frente a los retos difíciles”

No me cabe duda de que, si nos lo creemos, pelearemos con toda nuestra energía para seguir adelante

… si nos lo creemos…

Hay, sin embargo, un problema y quiero, para reflejarlo, resaltar la siguiente:

 ““…Estábamos necesitados de buenas noticias, llevamos demasiado tiempo sin tener ninguna”, insistían en el equipo de Rajoy”.

¡Señores Políticos! ¡”Representantes elegidos democráticamente por los Españoles para dirigirnos con eficacia”! ¡Dejen de mirarse el ombligo de una vez! ¡Dejen de señalarnos la paja en el ojo ajeno para ocultar las vigas de los suyos! ¡Bájense de su pedestal! Dejen de proclamar, desde sus palacios y sus privilegios, como hay que reducir aún más los ya menguadísimos derechos de “la plebe”! ¡Súmense al pueblo de una …. Vez!

¡Señores políticos! El problema actual de España es que los españoles fuimos capaces de creernos que podíamos conseguir los juegos pero, actualmente, ya no hay nadie capaz de creerse que son Vds. Capaces de hacer nada por nosotros!

Quizás, si dejan de mentir, si “se hacen humanos” si “bajan de verdad” a la arena, si eliminan sus privilegios,  si, como “Harum al Rachid” comienzan a pasearse por las plazas y mercados y toman buena nota, si se les cae la cara de vergüenza y son capaces de encontrar nuevas personas, honestas, capaces de volver a aportar credibilidad e ilusión… podrán plantearnos un “Plan nacional” con visos de “Misión” (como este proyecto olímpico) capaz de aglutinarnos como en tantas otras ocasiones, como en esta reciente ocasión, y ser, de nuevo, imparables

Podremos decir que “hemos perdido” porque todo el dinero “gastado” durante estos tres intentos no ha servido para nada o que, aunque Madrid no haya sido elegida, “hemos ganado” porque hemos aprendido, no “para presentarnos otra vez” sino, para sin necesidad de que venga de fuera, podamos, TODOS unidos, enfrentar una misión que nos saque de la crisis y nos permita poder volver a vivir dignamente.

Quiero cerrar con una última mención, al parecer de Nawal el Moutawakil, la marroquí que integra el Comité Ejecutivo, cuando comentó que España tenía problemas más graves en los que gastar su dinero que en el proyecto olímpico”.

No sólo el dinero, amiga Nawal, no sólo el dinero…


¡Crucemos los dedos!