He de reconocer que no puedo hablar con
mucha autoridad sobre el tema ya que no me he leído los famosos libros y dudo
te hubiese ido a ver la película si no fuese por las circunstancias que se
dieron.
No es el tipo de literatura que me apasiona
y, cuando voy al cine, prefiero ver otro tipo de película pero era un día
especial y habíamos quedado con una amiga que, a su vez, había quedado con
otras para ver la mencionada película. He de reconocer que me agarraron por mi
punto más débil ya que me dijeron que el objetivo era ir a cenar después y
hacer una tertulia para ver qué nos había parecido, así que acepté.
Fuimos al cine y he de decir que la película
me pareció más bien del montón salvo por algunos detalles de psicología que
probablemente se han escapado a la mayoría de los espectadores. No tengo nada
más que pensar, para ello, en cuando dicen lo inadecuado de la elección de los actores que a
mí, repito, sin haber leído el libro y mirando sólo desde el punto de vista
psicológico, me parece perfecta.
El comienzo me pareció una “pastelada” similar
a otras tantas “Hollywoodadas” y, después el desarrollo, me pareció una mezcla
facilona entre “Pretty Woman” y una versión muy descafeinada de “Historia de O” pero poco más. ¡Mucho ruido
para pocas nueces!
La Tertulia estuvo interesante aunque la
verdad es que se incluyó bastante entre las pizzas primero y los tequilas de
chocolate después. La sorpresa vino cuando, después, empecé a leer críticas y
comentarios de todas aquellas personas que miran por las cosas que “deben de
ser” y “nos cuidan” sobre “las pavorosas agresiones a las que nos someten los
medios”.
Como digo no puedo hablar con mucho
conocimiento ya que ni he leído los libros ni pienso hacerlo así que sólo me
puedo referir a la película en sí.
En cuanto al tema sexual, que parece que es
el que tanta polvareda está levantando, decir que lo único que vi fueron unas
relaciones libres y consentidas entre dos adultos que, en libertad y sin
presión de ningún tipo, hacían lo que deseaban. Igualmente, con absoluta
libertad establecían una reglas claras para dejar de hacerlo. No pude apreciar
que nadie forzase a nada a nadie en cuanto al sexo se refiere. Si los
inquisidores quieren hacer de la libertad un tema de pecado mortal ya es otro
tema del que no voy a hablar aquí.
Y es que si los protagonistas deciden tener el
sexo “clásico” del misionero, darse por culo (¡Dios mío, alguien me anatemizará
por esto!) manosearse y masturbarse el uno al otro o darse latigazos creo que
simplemente les incumbe a ellos siempre que como digo se haga con el
conocimiento respeto y libertad. De hecho la película termina cuando uno de los
miembros de la pareja decide no seguir soportando esas prácticas. Que haya
detrás patologías psicológicas de uno o de otro creo que es otra cuestión y a
nadie he oído nunca quejarse por películas en las que aparecen bastante más explícitas y en cantidad que en ésta (¡claro que no es en asuntos sexuales!).
Bien es verdad que una vez que se desata la
polémica sí que he de reconocer que hay escenas absolutamente inaceptables; no
recuerdo muchas pero algunas gritan violentamente, por ejemplo… ¿Cómo es
posible que el señor Grey suba a Ana en un helicóptero sin informarla de donde
la lleva y, por tanto, y dado el medio de transporte, sin capacidad para
abandonarlo libremente cuando quiera?
Y… ¿Qué me decís cuando, sin pedirle opinión
y sin más ni más, decide vender su coche y regalarla el que a él le parece
bien? ¡desde luego una verdadera escena de abuso! ¡Estoy de acuerdo, me pareció
muy fuerte! ¡Aunque más fuerte aún me parece que nadie se queje de esas
escenas!!!
Y ya que estamos, “rizaremos el rizo”:
Llegamos al cine unos minutos antes de que empezase la película así que nos
obsequiaron con unos cuantas muestras de los próximos estrenos: Secuestros,
asesinatos a mansalva, hostias (quien se vaya a escandalizar que mire antes el
diccionario, por favor) a diestro y
siniestro de las más variadas maneras, tiros, carreras suicidas de coches…
Y yo me pregunto… ¿eso si es correcto?
¿nadie se queja de todo ello? ¿nuestros “pobres hijos adolescentes” no reciben “mal
ejemplo” de todas estas cosas”? ¿Dónde están ahora los “moralistas y salvadores”?
A lo mejor resulta que es que, como en el
gobierno, ¡sólo tenemos la sociedad que nos merecemos!
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