La
manipulación permanente:
Ya Aristóteles tenía claro que la Democracia es “la
menos mala de las formas de gobierno” y eso que la democracia griega de
entonces poco tenía que ver con lo que ahora entendemos como tal.
Nuestra democracia hace que todos, con los mismos
derechos, tengamos, entre otros, el de opinar sobre aquello que no tenemos ni
la más remota idea, sin tener ninguna obligación de formarnos y documentarnos
para tener algo de criterio sobre aquello que vamos a decidir. Es como si para
planificar mis vacaciones y saber si mejor me voy a China, India, Jordania,
Cañón del Colorado o Fiordos noruegos (por poner unos ejemplos“sencillitos”)
le pidiese opinión a mi tío Julio, ese que nunca salió del pueblo y que sólo miraba la TV para ver el futbol, y, finalmente, tuviese que dajar la decisión en sus manos.
Sin formación específica sobre lo que se opina (y,
lo que es peor, sobre lo que decide,) y sin ningunas ganas de documentarse con
un mínimo de rigurosidad, e inmersos en la cultura “del periódico deportivo” y “de
la TV basura del reality” el gobierno queda en manos de aquellos que saben
gritar más fuerte y decir mejor “lo que se quiere escuchar” que,
lamentablemente, casi nunca coincide con “lo que se debe hacer”
Llevamos ya demasiados años con una falta absoluta
de Estadistas. Personas que, por encima de cualquier ideología e interés
personal o de partido, piensen y actúen en beneficio del Estado.
Llevamos
muchos años en los que el único discurso que se percibe desde cualquier lado de
la política es “lo mal que lo hacen los demás”
Este permanente “todo está mal” bombardeado de un
lado hacia el otro como una interminable partida de ping pong lo único que
consigue es abonar el malestar, un malestar tremendamente fecundo para los ”vendedores
de promesas falsas”, salvapatrias y bocazas que saben perfectamente los pingües
beneficios que pueden obtener cuando siembran sus mensajes en el caldo de
cultivo de un electorado con las características que ya hemos expuesto más
arriba.
Los principales partidos políticos (y los no tan
principales) no se aburren de espolvorear a los cuatro vientos las mierdas y
miserias de los demás tratando de justificar lo injustificable en sus propias
casas… Cuando Gobernaba el Sr. González el mensaje recurrente no era lo que se
haría sino aquél famoso “váyase, Sr. González” Cuando gobernó el Sr. Aznar no
parece que hubiese éxitos económicos y unas cifras de paro que nunca se han
vuelto a ver. Cuando llegó el Sr. Zapatero (sorprendido en el gobierno por la
desastrosa gestión de una campaña que tenían ganada sus oponentes) y llegó la
crisis internacional no hubo un ápice de colaboración para tratar de afrontarla
con el menor daño posible, ya que… ¡ya se sabe! Si a ellos les va mal… ¡ganaré
yo!...
Cuando ahora las políticas (no voy a caer en la
tentación de calificarlas) implantadas por el Sr. Rajoy nos permiten atisbar un rayito de esperanza… ¡No hay
éxitos! ¡Todo sigue fatal!!!
(De todas maneras aún me sigo preguntando, por
apelar sólo a “lo más reciente” y sin ningún interés partidista por qué el Sr.
Rajoy, cuando ganó las elecciones, en lugar de decir “me faltaba información y,
por tanto no podré cumplir mis promesas electorales, así que dimitiré y
convocaré unas nuevas elecciones con un programa que diga exactamente lo que
haré” optó por “ahora que estoy aquí haré lo que me de la real gana, aunque
nada tenga que ver con lo que prometí, y echaré la culpa a “la herencia”, esa
herencia que el ayudó a crear torpedeando cualquier posible iniciativa… y no es
que no reconozca que, tras ayudarnos a caer, no haya hecho lo posible –quizás lo
único posible - “por ayudarnos a levantarnos”)
¡Un poco de seriedad, por favor!
¡¡En la cultura en la que estamos inmersos destruir es mucho más rentable, políticamente, que
construir!! ¡Y así nos va! Porque el resultado es obvio: ¡La inevitable
generalización! ¡Todo es una gran mierda! ¡Una gran mentira! “todos los
políticos son unos corruptos”…
Y no, ni todo está mal, ni todos los políticos son
unos corruptos ni todos los jóvenes son unos borrachos… definitivamente ¡NO!
*** ***
***
El
cambio necesario y la miopía generalizada
Es más que obvio que el rumbo que llevamos no es el
mejor; es obvio que hace falta un cambio importante; es obvio que los que nos
han estado manipulando no pueden ser los que piloten ese cambio, pero también
es obvio que no se puede “cambiar por cambiar”, sin mirar hacia dónde se cambia
porque… a lo peor… por aquello de cambiar con los ojos cerrados… ¡ nos caemos a
un precipicio!
Y es que los que más chillan…a veces nos guían a donde a ellos
les interesa que no tiene por qué ser a donde nos interesa a nosotros. ¿saben
de dónde viene la expresión “cantos de sirena”? Pues léanse “La Odisea” o, al
menos, búsquenlo en Google, que seguro que está y será más sencillo.
Hay que cambiar, sí, hacia un sistema más ético y
honesto, hacia un sistema de “personas de Estado” y no “partidistas rastreros” ni "bocazas y salvapatrias" hacia un sistema en el que, aún conviviendo las ideas, se vaya a la
colaboración en lo obvio y no a la destrucción por sistema, en el que todo el
mundo se alegre de los éxitos en lugar de los fracasos, en el que se aporten
posibles soluciones concretas a los problemas en lugar de, simplemente, enunciarlos
y magnificarlos aportando tan sólo un “hay que…” inconcreto y oportunista… o soluciones que suenan muy bien a los ilusos pero son imposibles de llevar a la práctica.
Hay que cambiar actuando a corto pero pensando a
largo. La miopía nunca ha llevado a nadie a buen puerto con la velocidad
necesaria y si que ha dado infinidad de “alegrías a corto” con “desastres a
largo”
Cambiemos, si pero… ¿quién liderará el cambio?
*** ***
***
Egoismo
en la clase política frente al espíritu de servicio
Tenemos instalada una clase política “profesional”
empeñados en mantenerse en sus sillones como sea y estamos amenazados por una
nueva avalancha de oportunistas ansiosos de instalarse ellos sin más.
Cómo me acuerdo de “El buen Visir Iznogud” empeñado
en “ser Califa en lugar del Califa” o de “La rebelión en la granja” de Orwell, el
mismo autor que “Gran Hermano”, no, no ese “Gran Hermano” tan popular, sino el
que vamos caminando sin remedio casi sin darnos cuenta y sin quejarnos.
(independientemente de los miles de cámaras de tv
que me vigilan por doquier se me ponen los pelos de punta cada vez que tengo
que meter la matrícula de mi coche en el parquímetro, poner mi tarjeta “sin
contacto” para acceder a los medios de transporte o “aceptar los cookies” en la
páginas web, pero ya hablaremos de eso en otro lugar)
En fin, que me desvío del tema…
Señores políticos de unos y otros partido “clásico”.
¡tienen una tremenda responsabilidad y una importante tarea por hacer para ayudar a que no caigamos al precipicio! Seguro
que ya la saben… pero se la voy a decir porque me temo que tienen las gafas empañadas de codicia y no son capaces de ver la falsa esperanza de su ansia de permanecer en el poder:
- Identifiquen en sus partidos (o fuera) profesionales bien preparados y honestos con energía y ganas de trabajar por la Nación (o “Las Naciones”, como quieran)
- Por supuesto… ¡No les hagan el favor de identificarse con ellos! Sino que denles libertad para aportar ideas nuevas
- Ayúdenles a comunicarlas y poder darse a conocer
- Dejen de "echar mierda" a sus oponentes políticos y esfuércense en explicar soluciones lógicas y entendibles dejándose de "hay que´s"
- Y, sin duda lo más complicado… ¡Vayanse! ¡Desaparezcan de una p… vez sin hacer ruido y sin volver a aparecer nada más que en los libros de historia!
Y ahora… ¿mi opinión?
¡Mejor me la callo! Aunque no dejo de tener esperanzas por mínimas que sean…
¡Que Dios nos coja confesados! (o, a mis años, el futuro con el pasaporte preparado y un lugar perdido en medio de ninguna parte para descansar en paz con los mínimos ahorros que, de momento, aún no nos han expoliado)





No hay comentarios:
Publicar un comentario